Qué es la procrastinación y 5 tips para evitarla

¿Se te acaba el día y no hiciste ni la mitad de los pendientes?, ¿no te sientes inspirado o enfocado para hacer las cosas?, ¿estás en la fecha límite y en vez de trabajar en el proyecto estás respondiendo emails y revisando tus redes sociales? No hay duda, estás procrastinando.

 

Procrastinar es el hábito de posponer o postergar las cosas. Todos lo hacemos, es lo más natural, pero es uno de los hábitos que más impactan negativamente nuestra productividad y eficiencia. Es un mal hábito arraigado en mayor o menor medida en casi toda la gente, pero que a nivel crónico, impide que consigamos resultados de grandes cosas en la vida.

Cuando procrastinamos, el tiempo pasa y no hacemos las cosas, y entramos en pánico cuando ya que tenemos el agua en el cuello, y es entonces cuando decidimos entrar en acción (porque no hay otro remedio).

 

¿Por qué procrastinamos?

Excusas las hay por montones, y algunas podrán ser válidas, pero en general siempre son razones que nos damos a nosotros mismos para no hacer las cosas. La causa de fondo es la incomodidad, y el miedo en su raíz.

A veces postergamos tareas que podrían parecer simples, como arreglar el closet, conciliar las cuentas del banco o hacer llamadas de rutina. Eso es más desidia e igualmente afecta, pero la procrastinación impacta especialmente en cosas importantes, en cosas que posponemos porque que nos demandan un riesgo, hacer algo que no dominamos, confrontar alguna situación incómoda, ya sea en el trabajo o en nuestra vida personal.

 

 

¿Cómo evitar la procrastinación?

Procrastinamos porque no sabemos exactamente por dónde empezar con las tareas o los proyectos, y lo más fácil es irlos pateando hacia adelante en el calendario hasta que sintamos que es el momento de hacerlo (pero ese momento nunca llega). Nadie nace con la solución en la mano, se va descubriendo a lo largo del camino, pero nunca cae mal un poco de ayuda.

 

Aquí les comparto los 5 consejos que más me han ayudado para atacar al monstruo de la procrastinación.

 

1) Desmenuza la tarea o el proyecto en las partes más pequeñas que sea posible, y ponles fecha

Postergamos las cosas porque no sabemos por dónde empezar, punto. Si en tus pendientes tienes una lista que lo mismo incluya llamadas telefónicas, tareas administrativas sencillas, y algo como “Presentación de Plan de Negocios 2019”, está claro que esta será la última tarea que te sentarás a hacer. Siempre nos iremos por lo fácil, lo que tengamos claro por dónde empezar.

Como concepto básico, los proyectos se componen de tareas. No puedes poner en una misma lista las tareas simples y los proyectos macro. Estos proyectos deben de ser partidos en pedazos pequeños, es decir, en las tareas más simples posible. En proyectos más sencillos serán pocas las tareas involucradas, pero en proyectos grandes, como “Presentación del Plan de Negocios”, tendrás que generar 10, 15 o las tareas que sean necesarias. Es importante determinar el orden cronológico en el que tienen que pasar. Es decir, qué cosas pequeñas tienes que ir haciendo, para ir avanzando en bloques y, muy importante, en qué fecha. Así, ir manejando los tiempos para no hacer todo de última hora.

Suena complejo pero sólo se necesita práctica para ir tomando confianza y mejorar cada día en este tipo de planificación. Verás que en poco tiempo te sientes más confiado para tomar el toro por los cuernos desde el día uno.  Si sigues procrastinando, quiere decir que aún no desmenuzas los proyectos en tareas lo suficientemente pequeñas.

 

2) Ajusta tu medio ambiente

Es sabido que el ambiente que nos rodea incide directamente en nuestra productividad. Por ejemplo, si tu escritorio es un desastre, papeles por todos lados, ni pies ni cabeza, está claro que no serás el más productivo. Si tu oficina o el sitio donde te sientes a trabajar está mal iluminado, hay mucho ruido, hace mucho calor o mucho frío, seguramente no harás el mejor trabajo.

Estimula tus sentidos. Pon a tu alcance las cosas que necesitas para entrar en acción, ponte cosas agradables a la vista, que te motiven, y aléjate aquellas cosas que te puedan causar tentación para descarriarte. Identifica cuáles son tus tentaciones mayores y aléjate de ellas. Por ejemplo, si sabes que al abrir la computadora para trabajar, aparecerá Facebook como página principal, ya estás en problemas. Si tienes que imponerte límites como quitarte el celular por un rato, hazlo. Las nuevas funcionalidades de los celulares para limitar el tiempo en las aplicaciones pueden ayudar. No dejes que navegar en Instagram eche por la borda el tiempo que tenías para acabar esos pendientes. Te aconsejo también desactivar (o limitar al máximo) las notificaciones del celular.

 

3) Rodéate de gente que inspire acción (y evita a los “vampiros de energía”)

Hay gente que tiene la facultad de inspirar cosas positivas en la gente que los rodea, y hay otros que todo lo contrario. Evita al máximo convivir con gente que todo el tiempo se queja, que siempre dice que está muy ocupado, gente que es como hamster corriendo en la rueda (mucho esfuerzo y nulo avance). En cambio, rodéate de gente que inspire acción, que transmita cosas positivas, que tenga sentido del humor, que busque retos constantemente.

Busca algún compañero de trabajo, amigo, mentor o tu pareja, con quien puedas ir compartiendo progreso en tus proyectos y metas, y que a la vez te puedan pedir cuentas de tus avances. Es una manera positiva de presionarte y de evitar procrastinar.

 

4) Revisa constantemente el avance de tus proyectos y ajusta lo necesario

Parte crucial del evitar la procrastinación es hacer revisiones regulares de nuestros pendientes, tareas y proyectos. A mí me funciona hacer una breve revisión al final de cada día, una más a detalle semanalmente, y otra revisión profunda cada fin de mes. Uno debe irse conociendo a sí mismo y saber cuánto tiempo llevan tales o cuales tipos de tareas y proyectos, e ir programando las cosas de forma realista. El exceso no lleva sino a la frustración de no poder conseguir las cosas. Debemos saber de qué somos capaces y en cuánto tiempo.

Es ideal al final de cada día organizar las tareas de mañana, para que al empezar el día no tengamos que perder tiempo en decidir con qué vamos a empezar (esa suele ser una de las causas por las que la gente empieza el día procrastinando).

 

5) Establece prioridades y no te compliques en exceso

Recuerda que siempre va a haber más pendientes que tiempo disponible. Tienes que definir claramente cuáles son las cosas prioritarias que tienes que hacer sí o sí, tanto en tu vida laboral como personal. De nada servirá tener una lista larguísima de proyectos y tareas derivadas de ellos, si no es realista hacerlos todos (al menos en el mismo período de tiempo). Tienes que definir cuáles son con los que debes empezar y establecer tiempos claros para todas las tareas.

El perfeccionismo suele ser un enemigo de la productividad, y una causa clara de la procrastinación. Si pasas más tiempo pensando estrategias, planeando e imaginando, estás perdiendo tiempo valioso. Es preferible entrar en acción con pequeños pasos e ir ajustando las cosas en el camino.

 

Para salir del círculo vicioso de la procrastinación hay que formar nuevos hábitos que te hagan ser más productivo. Cada quien es distinto, prueba estos consejos y elabora las técnicas y estrategias que te funcionen mejor. Celebra y reconoce cada pequeña victoria, porque cada día serán más y mayores.

 

×
¡Regístrate en IC Latino!
Recibe información, avisos y contenido interesante. (Tu email es privado, ¡no hacemos SPAM!)