¿Quieres renunciar? ¡no decidas a la ligera!

 

Analiza fríamente todos los pros y contras antes de dar el paso

A todos nos ha pasado en algún trabajo tener muchas ganas de decir: “hasta aqui llegué”, aventar la computadora y el teléfono, y salir por la puerta tan contento y tan libre.

Como idea es algo liberador, pero generalmente no pasa de un arranque momentáneo y, con la cabeza ya en frío, nos acordamos que tenemos responsabilidades y que nos gusta la estabilidad. Así que la idea deja de ser tan encantadora.

Pero habemos gente que alguna vez (o veces) en la vida sentimos la necesidad de hacerlo, y suele ser un paso muy positivo si es una decisión muy meditada y con planeación detrás. Haciendo un análisis de los puntos más importantes:

 

ES BUENA IDEA RENUNCIAR SI…

 

Tienes una mejor oferta de trabajo

Si te mejoran el sueldo y condiciones laborales, y ayudará en tu desarrollo profesional o personal, no hay mucho que pensar. Sólo asegúrate de tener ya la otra oferta firmada antes de anunciar tu salida, y sé profesional dando la opción de quedarte por lo menos dos semanas para entregar el trabajo (si te dicen que mejor ya no vengas mañana, pues qué mejor que tomarte unos días libres antes de empezar en otro empleo). Para tí no aplican los siguientes párrafos, puedes acabar tu lectura, gracias.

 

Vas a emprender un gran proyecto 

No me refiero a ideas o sueños, sino a proyectos concretos, algo que ya tienes un tiempo desarrollando y que idealmente ya echaste a andar en tus tiempos libres. Ese negocio o proyecto que sabes que puede despegar si le dedicas todo tu tiempo. Merece la oportunidad siempre y cuando:

 

Tienes la complicidad de tu pareja

Ni se te ocurra un día aparecer en tu casa y anunciarle a tu esposo o esposa que acabas de renunciar. Sería una total falta de consideración y confianza que no hayas acordado con tu pareja una decisión tan importante para la estabilidad familiar. Si vives solo o no tienes ninguna obligación económica, este párrafo no aplica para tí.

 

Tienes un respaldo económico

Antes de echar a volar tu imaginación con todo lo que podrías hacer al disponer totalmente de tu tiempo, tendrás que consultar tu cuenta bancaria para saber si cuentas con al menos seis meses de fondos suficientes para sostener tus gastos de vida. Si tienes la fortuna de contar con una pareja que salga al rescate y diga: “no te preocupes mi amor, yo me encargo de todo mientras empiezas a generar ingresos”, la vida se ve de mejor color.

 

Tienes todas tus necesidades cubiertas en el futuro inmediato

Relacionado con el punto anterior, hago énfasis en en análisis detallado de los gastos y necesidades, que a veces damos por hecho cuando tenemos un empleo, como: seguro médico, coche de empresa, celular pagado, etc etc. Recuerda incluír en tu presupuesto todo lo que debe salir ahora de tu bolsillo.

 

Meditaste la decisión profundamente

Evita el error de tomar decisiones radicales en medio de discusiones o en momentos explosivos. La razón se nubla cuando los ánimos se calientan. Vuelve a la normalidad y, fuera de la oficina, analiza la situación con la cabeza fría. Si este trabajo no te gusta, pero no estás aún preparado para dar el salto, vé viendo cómo puedes ir armando un proyecto en tu tiempo libre, o empieza activamente a buscar trabajo. Recuerda que siempre es más fácil conseguir trabajo mientras estás empleado, que desempleado. Si tu trabajo no es tan malo pero hay cosas que no te gustan, intenta buscar el diálogo con quien tenga poder de decisión, y enderezar el camino antes de tomar una decisión más radical. Si no fuera así, y si cubres los puntos mencionados arriba, no hay mucho que pensar.

 

Sea cual sea tu situación, si has decidido dar el salto, hazlo con la mayor preparación posible y disfruta el proceso. ¡Mucho éxito en lo que emprendas!

 

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