Mi rutina matutina y vespertina

Cómo garantizar el inicio más productivo del día

 

Hace algunos días publiqué la nota “Mi rutina nocturna”. Esta es la segunda parte, aunque podría ser la primera, porque generalmente los días más productivos empiezan desde su planeación la noche anterior (o incluso antes), pero pueden leerse en orden indistinto.

Si bien hay que dejar siempre lugar a lo imprevisto, me gusta en general planear los días y tengo una rutina bastante establecida. También tengo flexibilidad para ir adaptando los horarios según se requieran, pero trato de apegarme lo más posible a mi rutina, lo cual  me ayuda a aprovechar más el tiempo. Estoy convencida que los buenos hábitos y rituales que vamos formando son el pilar de que a la larga funcionemos mejor. Pero son intencionales, nada sale por generación espontánea.

 

LUNES A VIERNES

 

Me levanto muy temprano (5:30am).-

Estoy convencida que cuando uno logra empezar actividades más temprano que el promedio de la gente, el día rinde más. Tal vez la gente que es “ave nocturna” discuta este punto y diga que lo mismo se logra si se está en actividad hasta altas horas de la noche. No estoy segura, tal vez lo sea, lo que sí sé es que cuando uno logra que su reloj biológico arranque temprano, el día toma un mejor camino.

 

Agua con limón en ayunas.-

Después de leerlo y escucharlo en varios lados, probé tomar en ayunas todos los días una taza de agua tibia con jugo de limón. Ayuda a alcalinizar el cuerpo, así como a limpiar toxinas y otros beneficios. Me ha funcionado bien.

 

Ejercicio matutino (6 a 7am, gimnasio).-

Sé que a mucha gente le funciona bien ejercitarse en la tarde o noche, a mí no, porque me entra un segundo aire y me interrumpe el buen sueño. Además, nunca sabes cómo irá tu tarde, seguramente con mil cosas de trabajo, pendientes personales, llamadas, etc., así que es más factible que el ejercicio sea la parte que se sacrifica si otra cosa demanda atención.  Además, tengo la fortuna que mi marido es más madrugador que yo, y siempre ayuda mucho el tener un compañero de gimnasio, alguien que te force a ir cuando algún día el cuerpo se resiste.

 

Desayuno (7:30 a 8:00am).-

Pase lo que pase, nunca arranco mi día de trabajo sin desayunar. Es el combustible necesario -después del ejercicio- para enfrentar el día. Lunes, miércoles y viernes, desayuno un smoothie con fruta, proteína, leche de almendra, nueces, etc. Martes y jueves como un cereal tipo muesli (lo hago desde la noche anterior, es una mezcla de granos, nueces, semillas y algo de fruta deshidratada).  Además, todos los días como algún snack a hacia las 10:30 u 11am, desde un huevo cocido, hasta zanahoritas, una fruta o un puñito de almendras y nueces. Así no muero de hambre hasta la 1:30pm que es aproximadamente la hora en que como.

 

Tomo muchos líquidos.-

Además del agua de limón en ayunas, durante el día en general tomo mucha agua. En las mañanas siempre tomo una taza de café y al menos una de té. En la tarde suelo tomarme otro té o infusión, ya si cafeína. En medio de todo eso, agua sola, tomo unos dos litros al día, además de las otras bebidas que mencioné.

 

Jornada de trabajo (9 a 6pm).-

Trato de aprovechar al máximo el tiempo que dedico al trabajo, para que una vez que doy por cerrada la jornada laboral, cierro de verdad para poder tener tiempo para otros proyectos y actividades personales. En otra próxima nota entraré en más detalles del sistema que uso para organizarme y para ser más productiva, pero en términos generales, lo que hago es:

 

Revisión matutina y trabajo en bloques.-

Lo primero que hago al sentarme en mi escritorio es revisar las prioridades de lo que tengo que hacer en el día (al cierre del día anterior se supone que ya dejé planeado en general el siguiente día), así organizo mi trabajo en bloques: llamadas, responder emails, preparar algún informe o reporte, hacer research de ciertos temas, etc. Las citas tanto dentro como fuera de mi oficina, trato de organizarlas en bloque, dos o tres días a la semana máximo, y aunque esos días trabaje poco o nada en otras cosas, me funciona mejor que tener citas sueltas.  Cuando hay cosas que no requieren tanta concentración, me gusta escuchar música o podcasts. Pero hay otras en las que incluso no tomo llamadas ni respondo emails mientras estoy haciendo alguna tarea que requiera total atención.

 

Proyectos personales.-

De lunes a jueves, dedico aproximadamente una hora al día (6:30 a 7:30pm) a avanzar en mis proyectos personales: escribir, mi colaboración en el podcast que hace mi marido, mi negocio de ecommerce, etc. Los viernes dedico toda la tarde a estos proyectos, ya que en mi trabajo hacemos media jornada los viernes.

 

Así, doy por cerrado el día y doy paso a la rutina nocturna.

 

 

FINES DE SEMANA

 

Aunque el fin de semana se supone que son días de descanso, generalmente cuando llega el sábado hay una lista larga de cosas que hacer: pendientes de la casa, tareas administrativas e incluso de proyectos personales. Así que también trato de organizarme bien para aprovechar estos dos días y poder también descansar un poco.

 

Ejercicio matutino (8 a 9am).-

Aprovechando que en Miami generalmente hay buen clima todo el año (aunque en cierta temporada demasiado calor), los sábados y domingos salimos mi esposo y yo a correr. El sábado generalmente corremos 8 km, y el domingo unos 5. Después de eso, directo a desayunar huevos, avena, café, fruta, etc.

 

El plan el fin de semana es mucho más flexible, de acuerdo a si tenemos algún plan fuera o algún compromiso con amigos, etc. Así que adaptamos los horarios de forma que podamos tener también al menos unas dos horas tanto sábado como domingo para trabajar en proyectos personales. Esto incluye también poder leer algún libro, ver documentales, alguna serie o película. También, si el clima está bueno, nadamos un rato.

 

Planeación de la semana (domingo en la tarde).-

Sin un horario fijo pero siempre los domingos en algún momento de la tarde me tomo cerca de una hora para hacer mi revisión semanal, que consiste en analizar la semana que transcurrió y ver el balance de las cosas hechas versus las que tenía planeadas. Así, ajusto y programo lo que sea necesario para la semana siguiente. Según venga la agenda (de citas u otros compromisos), procuro que los bloques de tiempo y actividades que programo tengan sentido, para evitar hacer planeaciones poco realistas que sólo causan  frustración al no cumplir ni la mitad de cosas por hacer.

 

En general, soy bastante estructurada y metódica para planear mis días, aunque siempre busco dejar espacios para la improvisación y cosas imprevistas. Para mí, es la mejor manera de aprovechar mejor el tiempo, de iniciar y terminar proyectos, y de tener tiempo para hacer las cosas que más disfruto.

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