Mentalidad de abundancia VS mentalidad de escasez

De cómo vemos el mundo dependerá lo que obtengamos de él

 

Hasta hace poco, no había escuchado nunca el concepto de la mentalidad de abundancia o de escasez. Me lo empecé a topar en algunos blogs, podcasts y un par de libros. Me pareció muy interesante, porque es algo tan básico que aplica a todos, independientemente de a qué nos dedicamos, en dónde vivimos y qué edad tenemos.

La idea principal es que la forma en la que pensamos y reaccionamos todos los días ante el mundo (trabajo, familia, relaciones humanas, dinero, etc) determina qué tipo de mentalidad nos rige, y eso es justamente lo que marcará el nivel de éxito profesional y bienestar personal que tengamos.

 

Claro, no es una receta de cocina o un switch que uno se prenda o apague para catapultarse al éxito. Ojalá fuera. Y curiosamente cuando uno empieza a leer de eso se da cuenta que en mayor o menor medida, uno tiende a la mentalidad de escasez de forma natural, es lo que vamos aprendiendo inconscientemente desde chicos:

  • En la casa: “El dinero no crece en los árboles”
  • En el trabajo: “Voy a buscar qué cliente le robo a la competencia”
  • Entre amigos: “Fulano consiguió tal trabajo, qué envidia”

 

La idea básica de la mentalidad de escasez y de abundancia la ilustra muy bien Stephen R. Covey en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, en el cual plantea que la gente con mentalidad de escasez piensa que lo que el mundo nos ofrece es finito, es decir, que para que nos toque “una rebanada más grande del pie” debemos quitarle a alguien más; que para que nosotros ganemos, alguien más tiene que perder. De forma opuesta, la mentalidad de abundancia promueve la idea de que “hay suficiente para todos”, siempre obtendremos lo que necesitamos si sabemos cómo y dónde buscar, y esto no implica quitarle a alguien.

 

En sí, la mentalidad de escasez es limitante, podría parecer algo positivo en un principio como tendencia a mejorar, a no conformarse; pero mantener esta actitud requiere un gran gasto de energía, porque siempre se busca la confrontación, el buscar una u otra manera cómo jalar al otro para yo subir; cómo competir, competir y competir.

En cambio, la mentalidad de abundancia nace de un lugar que va más allá del ego, es inmune a la crítica, a la ambición desmedida y a la competencia desleal. Ojo, no equivale a conformismo, falta de empuje o de deseos de superación. La diferencia es que en esta mentalidad el avance se percibe como un ganar-ganar, no como un “gano a costa de que el otro pierda”.

 

Estos ejemplos ilustran muy bien:

Mentalidad de abundancia:

  • Éxito significa beneficio mútuo para todos los involucrados.
  • Reconocer que hay oportunidades ilimitadas de crecimiento y desarrollo.
  • Entender que hay 3 formas de hacer las cosas: la mia, la tuya y otra mejor.
  • Aprecia la diversidad y las diferencias con otros.
  • Crea sentimientos positivos de crecimiento, interacción, superación.

Mentalidad de escasez:

  • Éxito significa mi beneficio a expensas de los demás.
  • El éxito de sus amigos, familiares o conocidos no le alegra sino se siente amenazado por quedarse atrás.
  • No le gusta compartir crédito, reconocimiento, poder o beneficios de negocios o proyectos.
  • Rechaza la diversidad y diferencias porque las ideas distintas a la suya las percibe como deslealtad o amenaza.
  • Crea sentimientos negativos porque nunca nada es suficiente, el éxito ajeno causa envidia porque me aleja del éxito.

 

He trabajado muchos años en compañías trasnacionales, empresas que mantienen unos niveles muy altos de competitividad dentro de su industria. Especialmente en una de ellas, viendo hacia atrás, reconozco cómo el éxito era siempre percibido derrotando al competidor más cercano. Y claro, era mal visto frecuentar los entornos de la competencia, ver a colegas de otras empresas, ir a sus eventos, etc. La idea de ganar “una rebana más grande del pie” era lo que regía el día a día. Casi nunca o nunca se pensó en hornear otro pie. Ingredientes había.

Teniendo ya conscientes estas ideas, he puesto más atención en la mentalidad que tengo día a día. En las actitudes y pensamientos que rodean cada una de mis actividades. No es fácil, a veces sigue jalando la mentalidad de escasez, pero es un trabajo diario ir afinando nuestra mentalidad para guiarnos hacia donde la queremos llevar.

 

Llevado esto al terreno práctico:

  • Generar más fuentes de ingreso en vez de recortar gastos.
  • Fomentar oportunidades de nuevos proyectos mediante colaboraciones con colegas.
  • El mercado para mis productos/servicios se puede ampliar en la medida en la que genero demanda.
  • Buscar formas alternativas de financiar una iniciativa antes de renunciar a ella.
  • Estar más cerca de los colegas y amigos porque en bloque nos fortalecemos (si no es para mí puede ser para ti).

…y un largo etcétera.

¿Se te ocurren algunas más?

 

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