Hacer lo que te gusta VS tomarle el gusto a lo que haces

Muy seguido escuchamos aquello de “trabaja en lo que más te gusta y el universo se alineará”. Para mí es una verdad a medias.

Cuando se trata de empezar nuevos proyectos o cambiar de dirección en nuestra vida profesional, nos empiezan a rodear por todos lados las frases motivadoras:

“Persigue tus sueños y todo se irá acomodando”
“Dedícate a hacer lo que más te gusta y el negocio florecerá”
“Sigue tus pasiones y el dinero vendrá solo”

Y claro, es justamente lo que necesitábamos escuchar para reafirmarnos que podemos hacer lo que nos dé la gana y ganar dinero. Lamentablemente no es 100% cierto. No es que sea pesimista o aguafiestas, pero hay que ser realistas: nuestras pasiones y gustos no son siempre lucrativos. Es cierto que en este mundo se puede hacer negocio hasta con lo inimaginable, pero no porque algo nos apasione quiere decir que podamos -o eventualmente aprendamos a- hacer negocio con ello. Hay que darse oportunidad de probar distintos terrenos y ver en qué somos buenos (no siempre coincidirán ambas cosas), inevitablemente le encontraremos el gusto a algo que ni sospechábamos.

Sí, me encanta la poesía, leerla y escribirla. Eso no quiere decir que pueda vivir de ello y convertirlo en un negocio -al menos ahora-. Disfruto mucho ciertas aficiones y actividades, pero prefiero mantenerlas como eso, hobbies, y usarlas de escape y reconexión conmigo cuando me hace falta. En cambio, me doy cuenta que en este momento de mi vida las capacidades que he desarrollado en ciertas áreas son más susceptibles de aplicarse en un negocio o proyecto, que eventualmente acabaré disfrutando cuando lo empiece a ejecutar y dominar. El disfrute y el crecimiento está en el aprendizaje y en el reto, no en quedarse en la zona de confort.

Empecé mi carrera en la industria de la música y de los medios. Y cómo no iba a disfrutar mi trabajo si a los veintitantos y a los treinta y pocos todo se veía muy deslumbrante (aunque como decíamos a veces: el show business es más show que business). Pero un día pensé que disfrutaba más la música afuera del trabajo que trabajando en ella, que la foto del futuro no me gustaba tanto, y decidí buscar nuevos terrenos laborales. Al paso de los años he podido regresar y retomar bajo distintos ángulos mi trabajo con la música, pero una de las cosas más satisfactorias que he hecho recientemente es abrir un negocio de venta online, lo cual desconocía por completo. Después de varios meses de mucho trabajo, retos y tropiezos, puedo decir que estoy disfrutando manejar y crecer ese negocio. No fue amor a primera vista, entré de lleno y le encontré el gusto.

El trabajo o negocios se deben vivir y disfrutar, pero también nos deben de retar, de sacudir el piso y hacernos buscar nuevas soluciones. Si no nos hace madurar y avanzar hacia nuevos derroteros, ¿de qué valen?

El ser humano tiene una capacidad inmensa de aprender cosas nuevas cada día. Lo que me gustaba a los 20 años no es lo mismo que disfrutaba a los 30 o a los 40 (y ahi le paramos por lo pronto). Mis experiencias de escuela, de trabajo y de vida me han hecho descubrir en mí nuevos intereses, nuevas aficiones y nuevas capacidades que he ido desarrollando. Cuando nos abrimos a experimentar cosas nuevas ampliamos nuestra perspectiva y potencial. Así que ¿cuál va a ser tu siguiente proyecto o negocio?

 

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