Grandes mitos sobre productividad personal

 

El reto de lograr más en menos tiempo

 

La definición que más me gusta de la palabra “productividad” se reduce a lo más básico: hacer más con menos. Es muy simple, pero es justamente la esencia del concepto. Y por hacer más no me refiero a hacer más cosas en cantidad sino en calidad, es decir, lograr más resultados en el menor tiempo y con los menos recursos posibles.

 

Alrededor del concepto de la productividad se han arraigado varios mitos a lo largo del tiempo. La gente suele tener ideas equivocadas sobre qué es o no es ser productivo, aquí enumero los que me topo con más frecuencia:

 

Vivo permanentemente ocupado = soy productivo

El que vive siempre ocupado -y lo canta a los cuatro vientos- cree que es muy productivo al estar saltando de una cosa a otra. Mientras toma una llamada contesta un email, y entre una reunión y otra le da una mordida a un sandwich en el escritorio. No acaba una cosa cuando ya tiene que saltar a otra. Lo triste del caso es que ya inconscientemente propicia estar bajo esa situación todos los días para justificar -y justificarse- un trabajo y sus múltiples responsabilidades. La realidad es que, como dice el proverbio chino: “el que persigue dos conejos no atrapa ninguno”.

 

Soy tan talentoso que no importa que no sea productivo

Gran error. Claro que el que es talentoso para algo, tiene la gran ventaja de que tiene que hacer menos esfuerzo para algunas cosas, pero no quiere decir que el mundo tenga que ajustarse a sus horarios y a cómo amaneció de humor.

 

La productividad requiere inspiración

En este caso, la sabia frase de Picasso aplica muy bien: “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. Claro que la inspiración ayuda a que el trabajo fluya más fácilmente (sobre todo en el caso del trabajo creativo, de diseño de estrategias).  Pero eso no quiere decir que haya que sentarse a esperar a que la inspiración llegue para empezar a trabajar, porque seguramente ese momento no llegará. La inspiración y la creatividad son músculos que, entre más se ejercitan, más funcionan.

 

La productividad implica perfección

Dicen que es mejor bueno pero hecho, que perfecto sin hacer. El que la da demasiada vuelta a algo y lo quiere perfeccionar a tal grado que nunca termina, está siendo poco productivo. La clave es llevar las cosas a un nivel bueno y aceptable, sin que la búsqueda de la perfección detenga el avance de las cosas.

 

El talento artístico es enemigo de la disciplina y de los horarios

El concepto del artista bohemio que no tiene horarios es algo en desuso, o al menos, lo hace menos exitoso a la larga. El artista o el creativo de cualquier industria que no se auto-disciplina para sacar lo mejor de su trabajo, está desaprovechando sus recursos. Es un mito que imponer rigor de horarios, organización y lineamientos acaba con la espontaneidad.

 

De estos mitos se derivan otros similares, en el fondo todo se reduce a la evidencia clara de que la gente productiva es la que decide serlo, la que toma el control de su vida, establece prioridades y organiza su tiempo acorde a ellas.

 

 

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