Equipo pequeño, proyecto grande 

Publicado originalmente en: Mastering ME

 

Lo que pareciera contradictorio…

De primera impresión, parece una contradicción formar un equipo pequeño para manejar una tarea grande. El sentido común dice que entre más personal tenga un equipo, el avance será más rápido. Pero la ciencia dice lo contrario, y ahora vamos a revisar por qué.

He tenido la fortuna de trabajar en enormes compañías trasnacionales y en proyectos independientes manejados por un par de personas, he vivido ambos lados de la moneda. Puedo asegurar que, sin importar la capacidad de la compañía, la importancia del proyecto o el nivel del presupuesto involucrado, el trabajo en equipo siempre viene acompañado de burocracia y problemas.

Cuando se suma personal a una plantilla, lo que en realidad estamos haciendo es agregar procesos administrativos y escalones que, lejos de favorecer la colaboración y toma de responsabilidades, generan fricción. Manejar un staff grande requiere más tiempo y energía, inyectar a todo el equipo los valores, la misión, los objetivos y la manera de alcanzarlos toma mucho tiempo, y la mayoría de las ocasiones nunca se consigue.

Es perfectamente normal que se generen vacíos donde los vicios y malos hábitos crezcan de manera natural. “¿De quién es responsabilidad esto?”, “Si yo no lo hago ¿lo hará alguien más”, son ejemplos de conductas normales en los equipos grandes. En este ambiente los trabajadores mediocres pueden pasar la vida entera protegidos por la multitud, ahí se favorecen la falta de compromiso y liderazgo. Después de esto ¿quién pude preferir un equipo grande?

 

Ventajas de trabajar con equipos pequeños

Los equipos pequeños son ágiles y en gran medida autónomos. Lejos de la burocracia e impulsados por el pragmatismo, los resultados son una situación de vida o muerte. Por ello no es raro ver un equipo pequeño desplazarse de lo ordinario a lo extraordinario en la designación y en la ejecución de tareas.

Es importante señalar que al trabajar en equipo existen 4 principios que garantizan el éxito o fracaso de un proyecto:

1.- La conformación del equipo

2.- Establecer procesos de comunicación transparentes

3.- Una estrategia de trabajo sólida que defina los objetivos y cómo alcanzarlos

4.- Autoevaluación constante

 

  1. El equipo

Sin duda, los 4 principios son fundamentales, pero todos depositan su contribución en la capacidad del equipo. A pesar de que vivimos la época de la especialización, es necesario contratar profesionales con una amplia capacidad de adaptación que puedan desempeñar varias funciones. Los equipos pequeños no pueden darse el lujo de contratar cabezas para cada posición, por lo que reclutar expertos con experiencia y éxitos comprobados es fundamental. Personas siempre dispuestas a colaborar, automotivadas e inspiradas por alcanzar resultados, y no por convertirse el centro de la atención.

Un equipo capaz requiere menos supervisión, el liderazgo es ejercido por varios miembros del equipo motivándose unos a otros. Los equipos pequeños no tienen oportunidad de solapar la mediocridad, y entienden que la única manera de crecer es formar parte de un conjunto para alcanzar logros que sumen a nuestra experiencia personal. El éxito de uno contribuye al éxito de todos.

 

  1. La comunicación 

En mi experiencia, no es un tema del que se hable mucho. Suele darse por hecho que la comunicación entre miembros del mismo equipo es algo natural, pero la verdad es que no lo es. Más de una vez he visto fracasar proyectos enteros por falta de comunicación interna. Obviamente el problema es mucho menor en los equipos pequeños donde todos los procesos se tienen que facilitar. Coordinar la agenda de 2 o 3 personas para la toma de una decisión es mucho más fácil que la de 10, 15 o 30.

Estar informado del avance de otro departamento, lo que esperan de nosotros los otros integrantes del equipo, y cómo nuestro desempeño afecta el trabajo de otros y el resultado final, son catalizadores muy importantes para impulsar cualquier idea. Un equipo acotado fomenta la comunicación directa y la toma de decisiones de manera dinámica.

 

  1. La Estrategia

El único secreto para que una estrategia funcione es cómo establece las prioridades, y que éstas siempre sean las acciones que aporten más para alcanzar el objetivo. Pero en compañías grandes, donde se ha llegado al absurdo de organizar reuniones para ver cómo se organiza la reunión de estrategia, esto es un reto difícil de sortear.

Los equipos pequeños no tienen ese problema. Aquí lo que podría parecer una desventaja es una de sus más grandes virtudes. Establecer una cultura, visión y misión es parte intrínseca de pertenecer a un equipo pequeño, así como definir los objetivos y cómo se planea alcanzarlos. Es decir, si no somos parte de la concepción de todos estos, tampoco seremos parte del éxito o fracaso. Alcanzar el consenso en un grupo pequeño además de ser más fácil, es indispensable. El foco es el resultado y no los intereses de los individuos.

 

  1. Evaluación

Alcanzar resultados positivos no es únicamente la suma del trabajo constante y la administración adecuada de todos los recursos, también es la consecuencia del análisis diario de nuestra estrategia. Evaluar de manera transparente el trabajo para propiciar lo que funciona y corregir lo que no, es fundamental. Una asociación pequeña puede evaluar resultados todos los días y corregir de manera inmediata. De esta manera es más fácil cambiar de dirección y reorientar esfuerzos si es necesario. Esta es otra enorme ventaja de los equipos pequeños.


 

La intención de este artículo no es descalificar a todas las organizaciones numerosas o a los grandes equipos de trabajo, podemos mencionar muchos ejemplos de enormes compañías que han alcanzado metas muy significativas, triunfos que parecen imposibles para compañías pequeñas.

Mi verdadera intención es destacar las virtudes de las agrupaciones pequeñas y poner de manifiesto su valor y potencial cuando establecen una metodología de trabajo sólida. No olvidemos que organizaciones como Amazon, Facebook, Apple, Google o Tesla lograron su crecimiento más amplio cuando eran start-ups formadas por unos cuentos visionarios. ¿Por qué no pensar que esto se puede repetir en nuestro caso?

 

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