Cómo jugarle trucos a nuestro propio cerebro

Hay que romper la rutina para para seguir creciendo

 

Los humanos estamos programados genéticamente para buscar un lugar donde nos sintamos cómodos y establecernos ahí el mayor tiempo posible, es lo que conocemos como la zona de confort. Para ejemplo un botón: si queremos desarrollar más músculo, perder peso o modificar nuestro cuerpo, es necesario cambiar la rutina de ejercicio cada 3 o 4 semanas. Una vez que el músculo se adapta a la carga de trabajo que le aplicamos, se instala en ese lugar y es necesario forzarlo para conseguir la transformación que buscamos.

 

El cerebro es un órgano, pero en muchas cosas se comporta como un músculo y por ello también es indispensable presionarlo para mantener un crecimiento constante. Por supuesto es más cómodo hacer las cosas como siempre las hemos hecho (“if it’s not broken don’t fix it”), pero este comportamiento solamente garantiza parálisis intelectual.

 

Hoy es bastante seguro decir que el cambio es constante y que no se puede atajar. Tenemos que aprender a vivir con ello, bailar con la incomodidad que nos hace sentir la inseguridad de hacer algo de otra manera o por primera vez. Por suerte, al igual que con el bíceps, podemos hacerlo de manera estrategia: introducir pequeñas dosis de proteína intelectual que nos obligue a romper la rutina. Son pequeños cambios pero sus beneficios son enormes.

 

Intenta:

  • Trabajar fuera de la oficina un día de la semana
  • Cambiar la ruta al trabajo
  • Escuchar música que nunca hemos escuchado
  • Aprender a tocar un instrumento musical
  • Aprender otro idioma
  • Meditar
  • Entrenar para un 5K

 

Seguramente todos podemos pensar más ejemplos, no tenemos que dominar todos. Con un poco de suerte hasta nuevos pasatiempos encontramos.

 

 

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