Episodio 112: 5 maneras de eliminar la fatiga profesional

Si eres de los que esperas el fin de semana para recargar energías pero el lunes en la tarde te sientes exhausto otra vez, seguramente estás agotado profesionalmente. La mayoría de los profesionales de hoy tienen la tendencia a hacer más e involucrarse en absolutamente todo lo que pueden. Tener un buen empleo o levantar tu negocio es tan competido que nadie quiere ceder nada para alguien más. Se vive y se trabaja de manera tan acelerada que no nos damos cuenta  que estar involucrado en todo y trabajar sin respiro compromete la calidad del trabajo que hacemos y, en muchas ocasiones, afecta nuestra salud. A la larga, lejos de asegurar alcanzar el éxito, lo que hacemos es pavimentar el camino al fracaso.

Cuando estás la mayor parte del tiempo agotado dejas de pensar con claridad, no puedes diferenciar lo urgente de lo importante y haces el trabajo como cualquier otro lo puede hacer. ¿Puedes imaginar un escenario más propicio para equivocarte?

La actividad profesional es una batalla diaria entre nuestras emociones y nuestras responsabilidades, esta llega a ser tan intensa que consume nuestra energía de manera voraz. Es necesario crear hábitos sólidos que permitan contrarrestar un estilo de vida tan frenético.

No estoy diciendo que dejes de trabajar con pasión, es exactamente lo contrario. Cuando te involucras en actividades que te entusiasman, la adrenalina te carga de energía y alimenta todos los aspectos de tu vida. Por otro lado, si llenas tu agenda de tareas que no aportan a tu carrera profesional o emocional, lo único que consigues es agotarte en todos sentidos.

No es fácil pasar de estar agobiado a un estado de entusiasmo. Lo primero que tienes que hacer es tomar el toro por los cuernos y asumir la responsabilidad total de todo tu entorno. Nunca te permitas estar mucho tiempo en estados negativos, y lo antes posible elabora un plan para eliminar la fatiga y cargarte de energía.

 

5 maneras de eliminar la fatiga profesional y trabajar con más energía y concentración

Es casi imposible olvidarnos de las responsabilidades del trabajo, incluso cuando no estamos en la oficina. Por ello, la fatiga profesional afecta todos los aspectos de nuestra vida. Nuestras responsabilidades están tan vinculadas que cuando se afecta la parte profesional también nuestra vida personal se ve deteriorada.

Elabora un plan para resolverlo siguiendo estos 5 sencillos consejos:

 

1.- Deja de hacer todo lo que estás haciendo por un día para organizarte.-

Parece una medida radical pero, créeme, es la mejor manera de hacerlo. Si de verdad quieres cambiar las cosas, tienes que asumir que es un problema y que la única manera de solucionarlo es hacer todo lo que sea necesario. Casi todo lo que hacemos puede esperar por lo menos un día. Si lo haces de manera ordenada, un día es tiempo suficiente para organizar los siguientes pasos:

Empieza por hacer una lista de responsabilidades y prioridades. En el episodio 110 de Inconfundiblemente Latino puedes revisar los consejos para hacer una lista de tareas. Revísalo y haz la tuya. Prepara un plan de acuerdo las prioridades y deja de correr detrás de lo urgente.

No te apresures, en el plan asigna tiempo suficiente a las prioridades. Empieza a preocuparte por hacer menos tareas y ejecutarlas con los estándares más altos posibles, como solamente tú puede hacerlas. Nunca olvides que de tu plan y su ejecución depende que recuperes la energía, desempeñes un mejor trabajo y alcances un nivel de bienestar más elevado.

 

2.- Delega absolutamente todo lo que puedas por las siguientes 2 semanas.-

Definitivamente eres incapaz de hacer el mejor trabajo posible cuando no tienes la energía necesaria para hacerlo, y es evidente que si estás involucrado en absolutamente todo nunca tendrás ni el tiempo ni la energía que se necesitan para hacer un buen trabajo.

Busca ayuda, identifica qué colaboradores o proveedores son los más capaces para realizar tares que estás realizando y pásales la estafeta. Es momento de que asumas el rol de líder mientras supervisas el estatus de las cosas. Estar involucrado en todo pone en riesgo tu capacidad, tu salud y la calidad del trabajo que realizas.

 

3.- Consiente a tu cuerpo, mente y espíritu.-

Efectivamente, es así de sencillo. Cuando elabores tu lista de tareas y prioridades, no olvides el tiempo que necesitas para ti, es una prioridad. Encuentra actividades que te llenen de energía en lugar de robártela. Entiendo que un fin de semana completo para terminar la nueva temporada de Game of Thrones suena muy tentador, pero estoy seguro que el siguiente lunes, lejos que llegar con energías recargadas, estarás pidiendo que lleguen las 6 de la tarde desde el primer momento.

Date tiempo para hacer ejercicio, explorar lugares que no conoces, practicar yoga o meditación, y desconectarte de las responsabilidades para empezar las semanas con una visión fresca de las cosas.

 

4.- Establece fronteras muy claras y practica decir NO más seguido.-

Este es sin duda es uno de los pasos más importantes. Por supuesto no quieres proyectar una imagen negativa siendo la persona que siempre dice que no tiene tiempo, parece más atractivo estar a disposición de lo que otros necesitan, pero si el trabajo que entregamos es de mala calidad, de nada sirve tu cooperación. Es momento de ser un poco egoísta y ponerte por delante de los demás para estar enfocado al 100%. De esta manera, cuando te involucres en algo, la gente sabrá que siempre puede esperar el mejor resultado de tu desempeño. Comunica claramente que siempre que asumes una tarea es una prioridad.

Recuerda que en casi todos los aspectos de la vida, menos es más.

 

5.- Reintroduce tareas poco a poco de manera ordenada.-

El balance es el elemento clave en esta etapa. Separa las tareas que te robaban energía de las que te la inyectan. Revisa constantemente para asegurarte que no tiene más cosas negativas que positivas en tu quehacer diario. Por supuesto que estamos programados para recaer, pero si evalúas de forma constante, estarás listo para dar la pelea siempre.

No te dejes llevar por la trampa de ser el profesional que está involucrado en todo. Establece tu marca personal como alguien que siempre que hace algo lo hace mejor que nadie.

Si algo no te apasiona -o no es algo directamente parte de tu trabajo- no te involucres, delégalo y busca el lado atractivo cuando lo supervises. Desarrolla hábitos que te permitan fortalecer las fronteras entre las responsabilidades y emociones, dedica tiempo a los hobbies que apasionan y cargan de energía para el resto de tus actividades.

 

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